Piensa globalmente, actúa localmente

¡Feliz Lunes a todos y a todas! ¿Cómo está yendo el confinamiento? Espero que, dentro de lo que cabe, os esté regalando tiempo. No solamente para jugar a la play, ver la tele u ocupar todas las horas del día con ejercicios deportivos, sino para dar una oportunidad a esas reflexiones y pensamientos que llevas teniendo desde hace semanas, meses o años y siempre te encargas de acallar con estímulos externos. En mi caso, una de esas voces era la que atañe a este artículo: porqué comprar en comercios locales para aumentar la sostenibilidad, proteger al medio ambiente, humanizarnos y pagar salarios justos.

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Qué es la compra local

En primer lugar, vale la pena hacer una breve descripción a cerca de este término que parece tan básico: «El consumo local o economía local hace referencia al esfuerzo colaborativo para construir economías basadas en productos de la localidad, comarca o región.» Esta es la descripción que nos hace Wikipedia. 

Por tanto, consiste en una acción por parte del consumidor en cuanto a consumo final y por parte de la marca, a producción local y con materias primas de cercanía.

Beneficios de apostar por la economía local

En cuanto a los beneficios que nos aporta el comprar a nivel local, encontramos una considerable reducción en el uso de transportes. Es lógico pensar que un aguacate que proviene de Sudamérica va a suponer un coste medioambiental mayor que un aguacate cultivado en España.

Es equivalente con el resto de productos. Aquí no entramos a juzgar en qué productos se venden, sino en el cómo se venden y cómo han llegado hasta ese escaparate de tu barrio.

Si apostamos por comprar en el colmado de barrio (que, por cierto… ¿siguen existiendo?) en vez de ir a Lidl o Mercadona, a parte de comprar productos que posiblemente vayan a ser Km 0, estaremos ayudando a la economía de ese tendero que se está viendo literalmente devorado, canibalizado y despedazado por las grandes superficies de compra. 

Lo mismo sucede con las marcas de ropa o complementos, como es mi caso. Mis bolsos son fruto de unas manos artesanas que cosen uno a uno, despacio, seguramente multiplicando el tiempo de producción por dos o por tres en comparación a fábricas chinas. Pero está claro que el precio que yo le pago a mi artesano es bastante superior al de una fábrica china, y el resultado es infinitamente exponencial. Los materiales que utilizo provienen de proveedores locales, a los que también pago el precio justo, el que ellos ponen a sus productos, sin regatear ni un solo céntimo. ¿Porqué? Pues porque todos tenemos que comer, vivir (que no sobrevivir) y trabajar. Os recomiendo este otro artículo sobre Slow Fashion que escribí hace un tiempo.

Nuestro bienestar económico a corto plazo va a depender en gran medida de volver a la filosofía de comprar a nivel local, volver a dar valor a esas pequeñas cosas. Y, encima, estaremos siendo más sostenibles. Comprar en comercios locales para aumentar la sostenibilidad, es un hecho.

Contras de apostar por la economía local

Como en todo en la vida, siempre existe una cara B. No existe arriba sin abajo. No existe luz sin oscuridad. No existe amor sin miedo. 

En el caso de la economía local, sucede lo mismo. El único contra que puedo detectar (y este es un artículo escrito por una persona NO experta en el tema, simplemente estoy extrayendo mis propias conclusiones) es el aumento de precio en los productos.

Generalizando a tope y metiendo todos los sectores en el mismo saco…: creo que al producir en menor escala, en ir un poco en contra de la demanda y ofrecer simplemente lo que tienes en ese momento, el precio de los productos aumenta inevitablemente. También, porque pagas un precio justo por cada materia prima. Pero es una realidad: un producto de proximidad o fabricado localmente, es más caro. Pero claro… ¿Qué quiere decir «más caro»? ¿Qué nos cuesta más dinero? Porque también puede ser más caro para el medioambiente o para nuestra salud el no comprar local, lo que pasa es que, generación tras generación, hemos vinculado el término «caro» al dinero.

Lo que está claro es que esa cantidad de más que vas a pagar, va a traer beneficios reales a tu vida: 

Las prendas van a durar más tiempo y van a tener un toque único, pues habrá una tirada menor de cada una de ellas y podrás sentirte diferente y especial (porque personalmente, en Zara no me siento muy especial). Las frutas y verduras que compres van a ser de temporada, y por tanto auténticas y posiblemente cultivadas de manera más sostenible (que fue de esa frase: «oh, no es temporada de fresas… voy a ver qué otra fruta puedo comprar». Hoy en día las frutas son atemporales, y no es muy normal).

Humanizarnos de nuevo: La señora María y el señor Paco

Y, a parte, estoy convencida de que comprar a nivel local nos humaniza. ¿Qué fue de esas conversaciones que manteníamos en las tiendas de barrio con la Señora María y su mercería, en el colmado con el Señor Paco o en la librería con nuestro librero favorito?

Hoy, la señora María se ha sustituído por Oysho (online, no vaya a ser que tenga que mirar a los ojos a la dependienta), el señor Paco ha sido sustituido por la web de Amazon que incluye supermercado, y el librero ha desaparecido del mapa, pues ahora compramos Kindles.

Creo firmemente que el dejar de comprar a nivel local, pasar a comprarlo todo Online y desvincularnos totalmente del trato humano, nos está deshumanizando (y me incluyo. Mientras escribo estas líneas estoy pensando también en mí misma, en lo frívola que me he vuelto en estos últimos años y en lo que me apetece y necesito cambiar. Obviamente seguiré comprando Online, pero intentaré hacerlo solamente en el caso de que lo que necesito no esté disponible en tienda física en mi ciudad). No cuesta tanto, creo yo. Es, simplemente, abrir la puerta de casa, bajar a dar una vuelta por tu barrio, conectar de nuevo con esas personas que lo conforman, y hacer un mínimo esfuerzo económico que, a finales de año, no será para tanto.

Ahora más que nunca: ayúdanos y ayúdate.

Para terminar, hacer un llamamiento a todo aquel que me esté leyendo hasta aquí: Cuando todo esto pase y volvamos a despertar, hagámoslo con conciencia. No sigamos andando por la vida en piloto automático pensando que esa pequeña acción que vamos a realizar no va con nosotros. Sí va contigo. Un pequeño e insignificante cambio en tus hábitos de compra pueden tener un impacto BRUTAL en el mundo, en la economía local y, sobretodo, en tus vecinos. 

Si tu primo abre un local de copas, ves un Viernes por la noche con tu equipo de trabajo. Si tu amiga abre un gimnasio en el barrio, ayúdala y apúntate aunque sea una clase al mes. Si tu cuñada tiene una marca de vestidos, cómprale uno para tu próxima boda. COLABORA con los demás, ayúdales y esa generosidad te será devuelta, seguro. El universo se rige por ciertas leyes, y una de ellas es precisamente la de dar sin esperar nada a cambio, porque solamente así conseguiremos abundancia a todos los niveles.

No olvides lo que te digo: comprar en comercios locales para aumentar la sostenibilidad, la economía de tu región y ayudar al prójimo es lo que nos va a hacer crecer.

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