Slow Fashion: la nueva tendencia

¡Hola de nuevo! Me hacía mucha ilusión poder hablar del Slow Fashion, la nueva tendencia (o no tan nueva) que está consolidándose cada vez más dentro del sector de la moda y de los accesorios. Desde Sofía Uriach, queremos fundar nuestra marca sobre este pilar tan importante. Pero… ¿Qué es en realidad el Slow Fashion?

Todo el mundo habla de ello, pero no estoy tan segura de que todos sepamos qué conlleva el Slow Fashion al 100%. Por esa razón, me gustaría desarrollarlo a lo largo de este post. Espero que os guste pero que, sobretodo,  os sea de utilidad.

Empecemos con una breve definición

El Slow Fasion, denominado «moda lenta» en países hispanoparlantes como lo es el nuestro, es un movimiento que surge a raíz de una saturación de su término opuesto, el movimiento del que todos hemos sido partícipes alguna (o muchas) veces a lo largo de nuestra trayectoria consumista: el Fast Fashion (o moda rápida).

Por tanto, no tiene más misterio del que su propio nombre nos indica: consiste en cambiar el chip del «comprar-usar-tirar-comprar» asociado a marcas de gran consumo (las cuales suelen ofrecer sus productos a precios muy bajos) y empezar a apostar por marcas de producción local o de cercanía, con precios no tan asequibles, pero justificados por la transparencia que ofrecen en todo momento en cuanto al origen de sus materias primas, talleres y fábricas respetuosos con el trabajador, al que pagan con sueldos justos y normales.

También incluye soluciones sostenibles dentro de la marca que opta por ello, basadas en el replanteamiento de todas sus estrategias no solo productivas, sino también de diseño, consumo, uso… y un sinfín de conceptos que desarrollaré más adelante.

Imagen asociada al movimiento #FashionRevolution que se inició en 2015 tras el derrumbamiento del Rana Plaza en Bangladesh en Abril de 2013 y que acabó con la vida de miles de trabajadores, dejando 2500 heridos.

El tema al que hace referencia el pie de foto de la imagen «Who made my clothes?» que tenemos más arriba, es el trágico día en que un edificio de 8 pisos repleto de talleres que trabajaban para grandes  multinacionales se vino abajo, cobrándose la vida de muchas personas. El tema a discutir era que dichas personas estaban trabajando bajo condiciones insalubres y en dudosas circunstancias en un edificio que compartía los mismos adjetivos. 

Por qué el Fast Fashion ya no es Fashion

Creo estar en lo cierto (y si no es así, disculpadme) cuando digo que cada vez estamos más hartos de comprar ropa muy barata pero a la vez, de calidad dudosa.

¿Por qué será que ese jersey de cuello alto de 19,90€ se agujerea tras un solo lavado?  ¿Por qué ese bolso de piel de 79,90€, espectacular en apariencia, se me desmonta en un abrir y cerrar de ojos dejándome con el asa medio colgada al hombro?

Tal vez la respuesta esté en que producir en masa, rápido y mal sale muy barato para la empresa, pero no tanto para el consumidor.

Opino que, en un mundo tan globalizado como en el que actualmente nos encontramos, tenemos una responsabilidad primordial como consumidores en investigar la procedencia de nuestras prendas y accesorios: de dónde vienen y quién las ha fabricado. Si somos capaces de encontrar a la actual pareja de nuestro ex, saltando de perfil en perfil de Instagram, ¿cómo no vamos a ser capaces de hacer de Sherlock Holmes para esto? Ah, y me olvidaba de algo: las marcas que tienen algo que esconder, te lo van a poner difícil a la hora de «rastrear» una prenda. Las marcas como Sofía Uriach, no.

TRANSPARENCIA es la palabra que hoy en día está de moda. 

Ser una fashion victim ya no es lo que era. Ser una fashion victim irresponsable, es ir sembrando victims por el sendero del fashion (qué extraña me ha quedado esta frase, pero que cierta es en esencia).

Es por ello que creo firmemente en que el Fast Fashion ya no está de moda. Las prendas buenas, de calidad y atemporales te van a dar más alegrías que tristezas, y te van a durar muchos años más. Te lo aseguro.

Proceso artesanal de confección de nuestro modelo Charlie en un taller local de Barcelona.

Un poco de matemáticas (pero súper básicas)

Sistema de fijación de precios basado en el coste del producto. Es el más habitual en Fast Fashion.

Si el precio de venta (PV, sin IVA) de una prenda/accesorio se calcula sumando la totalidad de los costes y se multiplica por el margen de ganancia que desea obtener la empresa, para que un producto nos salga muy barato (tanto en costes como en precio final), deberemos «tocar» una de las variantes de los costes. Como veréis en la imagen superior, los costes indirectos son más difíciles de negociar, por lo que lo más sencillo es intentar apretar los costes directos. Para ello, en Fast Fashion se juega con el volumen: cuanto mayor sea el volumen de producción, más barato saldrá producir (es lo que se llama economías de escala). Pero si se busca reventar un precio, como es el caso de muchas de nuestras tiendas favoritas de moda rápida, vamos a tener que optar por una de las siguientes opciones:

a) Dejar prácticamente sin margen de ganancia a los proveedores de materia prima.

b) Fabricar en talleres con costes muy bajos (que se consiguen al pagar poco a los trabajadores, pues los costes de la maquinaria, suministros etc no se pueden variar).

c) La a) y la b) son correctas.

d) Dejar sin margen de ganancia a la marca.

Por propia experiencia del pasado trabajando en Fast Fashion, diré que la respuesta a) es muy habitual. A mí personalmente, se me parte el alma al ver a proveedores de materias primas que no ganan prácticamente nada por vender sus productos. No me parece ético ni justo, pues todo el mundo merece cobrar dignamente por su trabajo. Os aseguro que en Sofía Uriach pagamos exactamente lo que vale cada material, pagamos la totalidad de lo que nos piden los talleres locales y no apretamos ni hacemos sufrir con bajadas radicales de nuestros costes directos a nadie. 

Por otro lado, cuando te diriges a un taller que tiene una gran capacidad productiva pero le exiges unas fechas de entrega de dicha producción que son físicamente imposibles (teniendo en cuenta el volumen de la producción y el número de maquinaria/trabajadores que están confeccionando en dicha fábrica) pueden suceder tres cosas:

a) Que los trabajadores tengan que alargar sus jornadas laborales más de 8h (llegando incluso a dormir en las fábricas).

b) Que la propia fábrica subcontrate a espaldas de la empresa a otros talleres que no están regulados (y podemos encontrarnos con que sus condiciones no sean aceptables ni para las personas que ahí trabajan, ni para los espacios en los que tienen que trabajar).

c) Todas las anteriores.

Vuelvo a poner de ejemplo a Sofía Uriach: en mi caso, solamente trabajo con talleres pequeños, de los que me he asegurado que hagan horarios legales, que paguen salarios dignos a sus trabajadores y que estén en condiciones óptimas de higiene y limpieza, así como con ventilación adecuada. 

Por eso estoy convencida de que debemos promover el mensaje de «Slow Fashion, la nueva tendencia» e interiorizarlo cada vez más.

Conclusiones Slow

Creo que no hace falta que saque yo las conclusiones… Pero, ¿Porqué no? Voy a hacerlo:

Un bolso grande, por ejemplo un Tote, de piel de vaca. Misma piel, misma apariencia. Misma facilidad de compra…. Pero dos precios con una diferencia abismal. 79€ vs. 300€.

¿Qué puede haber pasado?

No digo que porque un bolso o cualquier otro artículo sea muy barato, tiene que provenir de estas prácticas asociadas al Fast Fashion, pero la responsabilidad de cada comprador y usuario recae en hacer una búsqueda previa de la marca, de cómo trabaja, de dónde fabrica y de donde vienen sus materiales.

 

Y Sofía Uriach, ¿Qué es?

Camera Bag Keith de nuestra colección.

En Sofía Uriach queremos promover la moda lenta. Por ello, os aseguramos que:

  1. Nuestras pieles provienen de proveedores locales y son un subproducto de la industria cárnica. Hemos pagado el precio que nos pedía cada proveedor, sin forzar un euro abajo.
  2. Respetamos muchísimo a nuestros talleres de confección locales y tenemos un trato muy cercano con ellos. Por eso, pagamos los precios que nos piden en función del volumen que fabricamos. 
  3. Respetamos los tiempos de producción de cada modelo, con tal de garantizar la calidad de los mismos.
  4. Los bolsos de piel de Sofía Uriach son de alta calidad, diseñados con mimo y confeccionados con cuidado. Son productos atemporales que pueden durar muchísimos años en tu armario, sin necesidad de renovarlos cada temporada.

 

Espero que este post os haya servido para conocer un poquito mejor el «Slow Fashion, la nueva tendencia» .

Mil gracias por leerme hasta el final (soy consciente de que ha sido un post intenso, por eso tiene doble mérito que hayas llegado hasta aquí). 

Para más información a cerca del movimiento #FashionRevolution, haz click aquí


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